Pros y contras de la inversión inmobiliaria
A favor 1. Tranquilidad: La inversión en pisos acaba resultando una apuesta sin sustos. La volatilidad del mercado bursátil no es comparable a las mínimas oscilaciones que sufren los inmuebles a lo largo de los años. 2. Seguridad: Se trata de un valor seguro para refugiarse en los momentos de crisis y de recesión económica. 3. Revalorizaciones: En los momentos más óptimos, se producen unas revalorizaciones bastante interesantes en el mercado inmobiliario. Este fenómeno, además, ha sido bastante espectacular entre 1972 y 1974, 1987 y 1989 y, especialmente, desde el 98 hasta el 2001, momento en el que ha alcanzado su punto álgido. 4. Ausencia de rentabilidad negativa: Al contrario de lo que ocurre en bolsa, es extraño el momento en el que los pisos puedan llegar a tener una rentabilidad directamente negativa. Recientes estudios señalan que ha sido solamente en dos años, en los cuales el mercado inmobiliario pasaba por una época recesiva además, en el que dicha inversión no ha sido fructífera. En contra 1. Situación: Hay que precisar que la rentabilidad que pueda dar la inversión en pisos depende enormemente de la elección de los mismos. Tanto la localidad en la que se encuentren, como su situación dentro de la misma o incluso los metros cuadrados con los que cuente. De hecho, los expertos calculan que un inmueble que se encuentre por encima de los 120 metros cuadrados o situado en una zona con relativamente escasa densidad de población, resulta de más difícil salida que otro situado en una zona céntrica y de menores dimensiones. 2. Desaceleración: Aunque, con el último boom, el precio de los inmuebles ha crecido un 46,6% según datos del Ministerio de Fomento, no es menos cierto que el tan anunciado cambio de tendencia parece estar al caer. De hecho, la gran escalada de precios, que ha llevado a pagar cantidades exorbitantes por inmuebles incluso en malas condiciones parece estar abocada a su fin. 3. El euro: La implantación del euro ha desatado todo tipo de rumorología acerca del espectacular despegue de precios de la vivienda debido a la necesidad de limpiar el dinero negro. Aunque los expertos no se ponen de acuerdo en concederle verosimilitud al argumento, el hecho es que la mera especulación por sí sola no explica tan importante repunte. Por lo tanto, una vez pasado el momento de transición de la peseta a la nueva moneda, los precios deberían, aún mínimamente, verse afectados a la baja. 4. Gestión: Tanto la venta como incluso el alquiler pasa porque el inversor tenga una gestión activa de su patrimonio. Buscar el piso al mejor precio y venderlo si fuera el caso en unas condiciones ventajosas, practicar las reformas en el mismo que fueran necesarias y llevar al día los pagos comunitarios e impositivos, desmienten el que la inversión inmobiliaria resulte más "cómoda" y menos laboriosa que la mobiliaria.

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