Pros y contras de la inversión bursátil
A favor 1. La fiesta no ha terminado: Las espectaculares caídas en bolsa de los últimos dos años no quieren decir que nos encontremos ante el final del afamado "capitalismo popular". De hecho, es de sobra sabido que las subidas bursátiles son más frecuentes que las bajadas y tienden a sostenerse durante más tiempo. 2. Precios atractivos: El actual castigo prácticamente generalizado a todos los valores y el consenso de los expertos en que la recuperación se encuentra prácticamente a la vuelta de la esquina, proporciona un terreno jugoso para la inversión. 3. Inversión inicial: La inversión en inmuebles no se encuentra al alcance de todos los bolsillos. Sin embargo, en bolsa, es fácil empezar a invertir con un capital más exiguo. 4. Beneficios: Aunque la rentabilidad sea parecida, es cierto que la posibilidad de multiplicar un capital mínimo es un hecho. Las oscilaciones intradiarias de la bolsa y el estudio de sus ciclos puede llegar a generar pingües beneficios en poco tiempo. Eso sí, cuidado, si no se está atento es posible volver a perderlo todo. No hay reglas fijas ni apuestas completamente seguras en las plazas. En contra: 1. ¡Riesgo!: Así, entre exclamaciones. Los pisos raramente bajan de precio mientras que la bolsa, en demasiadas ocasiones, tiende a hacerlo. No es un tópico. Basta con recordar que para el año 2000, en Estados Unidos, la mitad de los hogares invertía en bolsa. En el momento de iniciarse la tendencia bajista en las mismas, un gran número de ellos se ha arruinado. 2. Incertidumbre: La inversión bursátil se puede ver dramáticamente afectada por la inestabilidad que afecta a los mercados, especialmente en un momento plagado de incertidumbres como en el que nos encontramos, inmersos en un contexto internacional marcado por la recesión económica. 3. Rentabilidad variable: La rentabilidad de la bolsa resulta bastante fluctuante de un año para otro. Si no es amigo de los sobresaltos, mejor decántese por formas de inversión con menos cambios de un año para otro. 4. Gestión: El tiempo y el esfuerzo que tiene que dedicar el inversor a controlar y operar en bolsa no tiene comparación alguna con cualquier otro tipo de inversión. La extremada atención que requerirán sus movimientos, además, ha tendido a complicarse durante la reciente crisis bursátil, que ha hecho prácticamente imposible desentenderse de los valores si no se quiere empezar a perder rápidamente el valor del desembolso inicial.

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